Esta idea nos surgió después de leer este blog: es de un par de rolas que escriben chévere sobre variado trauma femenino y dudas del género.
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Sabemos que te esfuerzas para las primeras citas, que tienes la mejor actitud, y obvio, seleccionas con cuidado qué conjuntico Confitura puede convertirse en el de la suerte de ahí en adelante...aunque no siempre termina el acotecimiento tan majestuoso como lo esperabas... y como aquí sabemos que a todas nos ha pasado alguna vez, quisimos invitarte a que nos des el top de "chascarrillos", mejor llamados "descaches" que el susodicho cometió en la primera cita; sin embargo, ésta sigue siendo inolvidable.
Aquellos comentarios que hagas en la nota publicada en nuestra página de Facebook, con una buena anécdota, y además tenga muchos "Me gusta" de tus amigas, obtendrá un premio muy Confitura... te dejamos la inquietud.
Aquí te va un ejemplo, esperamos lo disfrutes ;)
Mis First Dates más memorables
Por: Elvira
Ayer en mi aquelarre semanal con los sospechosos de siempre, Susana, Mema Uricochea, Rosario, Felicia y la Dama Blanca, Mema con tres martinis encima empezó a decir que ya estaba mamada de los 50 First Dates con su chico. Es que el tipo es un maestro de las primeras citas, y le encanta repetir y repetir y sorprender como para enredar a la chica pero sin establecer ningún tipo de compromiso o dibujito a futuro. Mejor dicho, mucho foreplay pero ningún cierre.
Mema está mamada de ese jueguito con el que la ha tenido varios meses(afortunadamente la cama no se ha hecho esperar, pero el resto está en un casi perpetuo delay). “¡A lo que vamos papito, al grano! ¡Es que yo no me estoy volviendo más joven!”, dijo como veinte veces Mema anoche mientras se bogaba la carta entera de martinis. “¡Deje de sorprenderme cada día como si nos acabáramos de conocer! Fue chévere, pero no más”.
De todo esto salió un nuevo tema: ¿cuáles fueron sus mejores First Dates? Hay unos de terror.
Estas fueron mis First Dates más memorables de todos los tiempo:
PUESTO NUMERO DOS.
El abogado:
Nicolás era un abogado recién graduado que había nacido parado. Más de buenas pa’ donde. El tipo con apenas unos meses de haberse graduado, le estaba yendo del putas: se había conseguido un puestazo y pronto lo mandarían a Nueva York como todo un alto ejecutivo, para arreglar los pedos Quijotescos de una gran multinacional. Nicolás no había ni arrancado y ya tenía la vida solucionada. Ni hablar de que el man ni siquiera tenía que mover un dedo si no se le daba la gana, pues tenía la suerte de ser el heredero de la mitad de Colombia.
Obviamente el tipo tenía todo para descrestar a una vieja. Pinta, plata, sentido del humor. Cuando me empezó a arrastrar el ala, yo no podía creerlo. ¿Yo?, pensaba mientras veía a todas las viejas a mi alrededor que estaban bastante mejor presentadas que yo.
El caso es que un día, después de muchos encuentros “casuales”, de mucha miradita, de mucha sonrisita, el tipo me invitó a salir. Yo, cual adolescente con ojos de Sailor Moon, le dije que obvio. Pa’ las que sea papi.
El gran día llegó, y después de una asesoría de imagen de todas mis chicas, salí como una hembra alucinante. Me subí en su flamante Audi y me dijo que teníamos una reservación en un restaurante nuevo. Yo, nuevamente con ojos de Sailor Moon, le dije que me parecía delicioso. Vamos caballero errante, llévame en tu corcel y trátame como tu princesa.
Llegamos al restaurante, japonés, elegantísimo. El galán me corrió la silla, se sentó al frente mío, se quitó la chaqueta y pidió la carta.
Noté ciertos gestos de WTF mientras Nicolás leía la carta, pero supo disimular que no entendía ni jota de lo que estaba en esa carta. Empezamos a hablar, el tipo simpatiquísimo, intercambiamos chistes y comentarios macabros. Ría que ría.
Esta gran dinámica que habíamos empezado a crear fue interrumpida por un mesero que llegó a poner la mesa. Platico, palito, cosita, tacita. El mesero nos tomó la orden y se retiró. Nicolás prendió un cigarrillo, cogió el platico de la salsa soya y dijo con gran ahínco y sorpresa: “En este sitio piensan en todo. Mira Elvira, ¡hasta ponen ceniceros para cada persona!”
En ese instante, el caballero se convirtió en Lucho el embolador, su Audi en una zorra sin matrícula y me había llevado a comer pelanga en Bosa. Sus chistes ya no eran chistosos y a su perfecta sonrisa le faltaban tres dientes. Desde ese momento en adelante, a mi Romeo venido a menos se le salió todo el frito.
Fue una gran historia, y mis amigos la han usado en mi contra durante años. Gracias Nicolás, espero que Nueva York te haya estilizado un poquitín.
PUESTO NUMERO UNO.
1. Curling, Colombian style
Es increíble que mi peor relación fue la que mejor empezó. El primer date con Care’verga fue, sin duda alguna, la mejor primera cita que alguien pudo haber pensado para mí: inesperada, bizarra, chistosa, perratiada y con dedo (porque no era dedito) de queso.
Care’verga, después de un largo proceso de flirteo tímido me invitó a “un plan”. Tal cual. Un día me dijo“¿Qué va a hacer hoy? Le tengo un plan”. Nunca me quiso decir de qué se trataba, sólo que me recogía cuando saliera de la oficina.
Lo esperé en la portería y el tipo llegó en un taxi destartalado pasando aceite, con un folleto de eventos deportivos en el Coliseo el Campín y un par de cojines de esos de estadio. “No hermanito, si cree que me voy a mamar un partido de fútbol o algo así, está muy equivocado”. “Fresca que no es fútbol. Espere llegamos y verá de qué se trata”.
Llegamos al Campin, el taxista prácticamente nos tiró del taxi porque había una vieja como a cinco metros pidiendo uno. El pelao compró dos tiquetes, entramos al coliseo y compró dos dedos de queso de gigantes. Me lo pasó y me dijo “esto es lo que hay acá”. Todo un caballero el care’verga este.
Me dio un cojín de esos que no alcochonan nada y me dijo “úselo si no quiere que se le congele el culo”. Oh mi dios, sí señor. Aún no sabía de qué se trataba toda esta mondá, cuando de repente aparecen unos tipos en patines tipo Chicago de 4 ruedas y bota de cuero. ¡Era un juego criollo de CURLING! ¡CURLING!
Para los que no saben qué es este apasionante deporte: “El curling es un deporte de precisión, similar a los bolos ingleses, a la petanca, a la rayuela chilena, a las bochas argentinas o a las bolas criollas venezolanas, que se practica en una pista de hielo. Dos equipos de cuatro participantes cada uno compiten entre sí con el objetivo de lanzar deslizando 8 piedras de granito con un peso de 20 kg cada una sobre un corredor de hielo de 45,5 metros (146 pies) de longitud y 4,75 metros (15 pies 7 pulgadas) de anchura”.
O sea, uno tipo tira una pesa gigante que parece una ficha de parques, mientras tanto hay otros tipos que van delante de la pesa esa barriendo como locos y la pesa esa tiene que llegar a una diana. Uaréva.
El caso es que este dementor, en su desquiciado mundo que fue divertido al principio pero después sus locuras no tenían ni un pelo de chistosas, se inventó la primera cita más divertida y bizarra del universo. Pues es que sólo para conseguirse ese plan… aún hoy en día dudo si no fue que les pagó a unos amigos para que montaran ese show, pues siempre que me acuerdo de esto, un juego de Curling en Bogotá me parece surreal.
Lo mejor de todo, es que cuando toda la historia con Care’verga se acabó, mi gran amiga Soledad Felacci me llevó al circo de los hermanos Gasca dizque para que se me pasara la tuza. Esa relación no hubiera podido terminar de otra manera: “¡Después no digas que no te avisamos!”
Todos hemos tenido First Dates desquiciadas y terribles. Ya les conté mis dos mejores primeras citas, porque si les contara todas las bizarras, estúpidas, desastrosas, bandidas, vendidas y descontroladas, tendría que publicar un libro entero. Cuéntanos los tuyos...
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