
Ella decide pintarse los labios de rojo para atraer la buena suerte en el amor y no sobra algo de color en el rostro. Ella se observa muy bien antes de salir, decide qué ponerse con el método preciso de saber qué estado de ánimo tiene ese día y qué "pinta" le ayuda a equilibrarlo.
Los detalles la acompañan: desde un blusa vaporosa, hasta un conjunto que se le ajusta a la silueta más que provocadora, pero sutil... "sin caer en vulgaridades", como le diría la mamá.
Tal vez una llamada pendiente, que prefiere dejar para más tarde para hacerse esperar, para que otro tal vez la extrañe: la que sí hace cumplidamente es a la amiga que quiere saberse los detalles del último fin de semana, porque hay guiones que deben escribirse con un buen público testigo.
La semana comenzó y ella se dedica a planear los encuentros más que oportunos; sin embargo son esos detalles que la acompañan los que la hacen única: su sonrisa, ese gesto pícaro e inocente en la mirada, los accesorios que le complementan su imagen, la ropa interior que se asoma por su ropa, (y la revelan un poco).... y están sus labios rojos, ésos que suele llevar más intensos, cuando apenas se decide el rumbo de la semana ♥
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